Una marca de territorio fuerte permite construir una narrativa propia, diferenciadora y duradera.
Desde la arquitectura popular hasta las recetas transmitidas de generación en generación, poner en valor lo auténtico.
El equipo creativo ha apostado por una imagen que refleje la identidad real del territorio con elementos presentes en el mismo.
La nueva marca actúa como hilo conductor, integrando patrimonio, economía, cultura y medio ambiente.
Una buena identidad digital transmite coherencia, valores y oportunidades.